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El sol no
había asomado su cabeza todavía cuando nuestros
despertadores nos anunciaron que el día comenzaba para
nosotros. Esta vez no nos importó madrugar, y es que nos
esperaban Zaragoza y sus paisajes.
Tras dos
horas de viaje llegamos a nuestro destino, allí nos
esperaba una guía con la que compartimos ruta cultural.
En primer lugar, visitamos La Seo, catedral de Zaragoza,
en la que percibimos tanto en su fachada como en su
interior la riqueza artística y cultural que posee la
ciudad; vimos un claro ejemplo en ella la capital
de Aragón se le conozca como la ciudad de las cuatro
culturas. La catedral compuesta por mil historias no
hizo situarnos en la época en la que los padres decidían
sobre el futuro de sus hijos, eran en esos momentos en
los que nos sentimos afortunados.
A continuación una ruta por Zaragoza donde vimos desde
la ventana del autobús distintas plazas, edificios
significativos o monumentos que recordaban un pasado,
para nosotros, algo lejano.
Para concluir nos dirigimos a la Aljafería, palacio que
actualmente acoge las Cortes de Aragón. Entre
explicación y explicación tuvimos tiempo de imaginar;
fuimos por unos momentos princesas y reinas, a veces de
origen musulmán, en otras ocasiones cristiano, incluso
nuestra mente creó conversaciones con los Reyes
Católicos.
MAQUETA
INTERIOR DEL MUSEO ESCALINATA |
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