El perro Tobi estaba paseando por el bosque cuando se encontró con un saltamontes que le dijo:

-¡Hola!, Soy el saltamontes saltón y esta piedra no me hace caso y no se quiere quitar de mi pierna y dejarme ir.

Tobi se acercó a la piedra y le dijo:

Piedra, quítate para que el saltamontes saltón se pueda ir.

La piedra le contestó:

-Me quitaré si el charco de agua que está aquí al lado se aparta un poco porque no me gusta mojarme.

Tobi se acercó al charco y le dijo:

-Hola, señor charco. Soy el perro Tobi. ¿Te podrías ir hacia la derecha para que la piedra se quite de encima de la pierna del saltamontes saltón?

El señor charco le contestó:

-No puedo porque entonces ahogaría a las hormigas que están pasando con su comida.

Tobi se acercó a las hormigas y les preguntó:

-¿Podríais ir por otro camino para que el señor charco vaya hacia a la derecha y así la piedra se quite de la pierna del saltamontes saltón?

Una hormiga le contestó:

-No podemos porque por el otro camino hay un fuego y nos podemos quemar.

Tobi fue al fuego y le preguntó:

-¿Podrías apagarte un poco para que las hormigas vengan por aquí, el señor charco se vaya hacia la derecha y así la piedra se quite de la pierna de saltamontes saltón?

Y el fuego le contestó:

-No porque entonces estas personas tendrían frío.

Entonces Tobi pensó una cosa; se subió al lomo a todas las hormigas y las llevó a su hormiguero.

Así el charco se fue hacia la derecha, la roca se movió y por fin la pierna de saltamontes saltón quedó libre.

 De esta forma Tobi ganó un montón de amigos.